Al escribir el post anterior me acorde de una chica muy especial que no quice mencionar, quizá porque hace tiempo no sé de ella y me da un poco de tristeza eso.
Al escribir que mis amigas decían: “todos los hombres son iguales”, y que otra me preguntaba el por qué los hombres eramos así… la recordé. Recuerdo que en una pregunta que le hice por alguien me dijo: “Es un pendejo”.
Era el año 2002, yo iba a la academia César Vallejo en la Av. Bolivia, en ciclo anual. La etapa pre-universitaria es media rara, un huevo de gente en un mismo sitio, muy diferente a lo que era el colegio. Uno podía conocer muchos amigos pero la gente siempre paraba con presión, menos mal que yo sentía esa presión solo unas semanas antes del examen.
Levantarse temprano, bañarse, tomar desayuno, ir a tomar el micro, entrar con las justas, escuchar la clase, copiar, reirse un rato, salir con los patas a tomar el micro, ir parados en este, pagar con sencillo, regresar a casa, almorzar, estudiar, hacer hora, dormir… era parte de la rutina a inicios de esta etapa. Un día de esos con un amigo en el micro y una chica me llamo la atención. Ella se sentaba al costado de mi amigo, pero él bajaba mucho antes que yo. Bajó y me senté a su costado, yo estaba de lo más tranquilo y ella leía un libro y en su mano tenía su carnet de ADUNI. No paso mucho rato y le hicé una pregunta algo idiota: ¿eres de aduni?, luego sentí un tanto de verguenza, ella se demoraba en responder, yo pensaba en donde ella iba a bajar, ya que si no me respondía iba a ser un roche que tendría que aguantar todo lo que dure el camino. Afortunadamente ella respondió.
No recuerdo lo que conversamos ese día, seguro fue tan insignificante, pero era el inicio de algo, de romper esa rutina, no la encontraba todos los días, una o dos veces por semana, en algunas semanas ninguna. Las conversaciones eran amenas, era increíble como se pasaba tan rápido el tiempo con ella. Yo era el que bajaba primero del micro por lo que en todo momento era conversándole.
Recuerdo un día que llegaba el micro, la ví y subí por la puerta de atrás y ella por delante. Yo me senté al fondo y leía algo haciéndome que no la había visto, ella hacía lo mismo sentándose al medio en la parte izquierda. Ya poco más de la mitad del camino, la parte derecha estaba vacía y en la parte izquierda donde había más gente no podía verla. Sentí que ella volteó a mirar atrás, yo seguía con el libro mirando cualquier cosa y después veo que ella se cambia a la parte derecha. Era más que evidente su presencia, sabía que era el momento de ir a saludarla. Fuí, y en pleno saludo un bache mueve el micro y hace que le roce los labios, yo sonreí, ella también, no había pasado nada, nos pusimos a conversar.
Ella tenía algo especial, algo que no llegué a descubrir, tenía una sonrisa tierna pero su cara seria daba miedo a cualquiera. Era la chica más simpática de la academia, es la más simpática que he conocido hasta ahora, pero quizá eso del ser simpática no haya sido tan bueno para ella. Recuerdo que espontáneamente varias veces me hablaba de ciertas cosas, del enamorado celoso que tenía, cuando había terminado con él, lo que le molestaban en el salón, etc. En una ocasión me contó de un profesor que la fastidiaba pero que a ella le gustaba, y yo como buen amigo le dije que no hiciera una estupidez ya que los profesores de ahí son unos pendejos. Luego un día la veo en el paradero y no tomó el micro sino una combi, hasta ahí nada extraño hasta que veo subir al profesor en la misma combi ambos guardando las apariencias del caso. Ella me vió así que ya sabía que no debía decir nada y dejar que ella sola me cuente. Convesamos sobre eso, pero pasaron algunas semanas y la conversación de ese tema terminó en: “Es un pendejo”.
La relación de nosotros era de bueno amigos, por esas fechas yo había tenido algunos problemas sentimentales con otra chica que apreciaba mucho. El tiempo pasaba y se acababa el año, recuerdo una de las pocas veces que abrimos los boletines y le enseñaba geometría del espacio en el micro mientras este tambaleaba y no me dejaba utilizar bien el lápiz. También recuerdo el día del aniversario de la academia que la ví, son varios recuerdos que me causan nostalgía.
Terminó el ciclo y cada uno tomó sus cortas vacaciones y el admisión estaba a la vuelta de la esquina. El ciclo repaso lo lleve en el mismo local, no sabía nada de ella, lo único que tenía era su msn, y yo en ese tiempo deje el vicio del internet que tenía en el colegio y que lo tengo ahora, en realidad tampoco ella iba seguido. Era raro, sentía que la extrañaba, su comportamiento al final del ciclo había cambiado para conmigo, con un tanto más de confianza, como se da entre amigos de verdad.
Era el ciclo repaso, ella no estaba en el mismo local y no teniamos comunicación, en verdad no sabía nada sobre ella. Un día saliendo de un seminario en Jr. Ica, tomé la Santa Cruz, logré conseguir sitio al fondo y no se como levanto la mirada y la veo. Un sentimiento muy extraño se apoderó de mi, mi corazón comenzo a latir cada vez más rápido, fingí que no la mire pensando en todo lo que se me venía a la mente. No pasaron muchos minutos, al desocuparse un asiento ella volteó, me miró y sonrió, pidió permiso y pudo sentarse a mi costado. Lamentablemente el tiempo pasaba muy rápido con ella, conversamos sobre su viaje y que ella por eso se inscribió al último y lo hizó en Jr. Huancavelica para turno tarde. También de lo poco que faltaba para los exámenes y que ella todavía no había decidido a que postular, si derecho, medicina o contabilidad. Ella hablaba más de derecho, su hermano estudiaba eso. No era de las chicas simpáticas huecas, era inteligente y disciplinada, su rostro ese día denotaba que se estaba esforzando bastante. Llegaba la hora de despedirse, el carro ya estaba cerca a mi casa y fue algo raro, sentía que no me debía preocupar ya que otra vez la volvería a encontrar. Sin embargo esa fue la última vez que la ví.
Me llegué a comunicar con ella más adelante, un día lunes estaba en una cabina Matrix, y cuando estaba revisando las notas de mis amigos en el admisión de San Marcos, ella se conecta. Conversamos y estaba feliz porque ingresó, lo que me sorprendió fue que postuló a Contabilidad. Para eso yo ya había postulado a la UNI y no había ingresado, pasaron seis meses y volví a hacerlo. Ingresé, me felicitó por mail y esa fue la última vez que tuve noticias de ella.
Estando en la universidad perdí mi primera cuenta de msn: israel1015@hotmail.com, dentro de este su correo de ella. Como lo tenía apuntado en alguna parte pasaron varios meses y lo encontre, pero al parecer ya no lo utilizaba. No me respondió un mensaje.
A veces la recuerdo, cuando me acuerdo de los profes “pendejos”, cuando paso por la academia de bolivia, o cuando hablan de lo odioso que es estar en Megaplaza. Megaplaza abrió el 2002, ella fue por esas fechas y me contó lo odioso que le parecio, fácil que esos comentarios hicieron que no me agradara Megaplaza, hasta antes de ir a verlo. Cuando la recuerdo sólo le deseo lo mejor =D
Ella causó diferentes sentimientos en mi, no sé si al final llegué a enamorarme de ella, lo que sé es que fue una persona importante en ese entonces y una buena amiga. Quizá algún día la encuentre y la vea, me gustaria invitarla a tomar ese micro rojo llamado “El Rápido”, sentarnos al fondo, rajar de profes y de la gente vaga. Yo llevaría el sencillo…
Artículos al azar
Tags: aduni, amiga, megaplaza, micro, pasaje, sencillo, vallejo







October 8th, 2008 at 10:00 pm
No conocía ese lado. Que lindos recuerdos.
December 14th, 2008 at 6:18 pm
[...] escribí un post sobre ella, lo hice de forma natural ya que al no haber comunicación es díficil que lo pueda ver. [...]
November 22nd, 2009 at 11:36 pm
[...] muy especial en mi vida, a la que le perdí el paso. Ella fue firme y yo no. Sobre ella ya escribi un post e indirectamente otro, así que al menos por ahora, solo un par de parrafos y nada [...]
April 7th, 2010 at 2:58 pm
Qué chévere!tu relato, ahora yo también estoy en esa academia (Vallejo) para postular a medio año, me gustaría tener una experiencia similar a la tuya XD, q bien cvr, te felicito, execelente, es el mejor que he leído. Saludos.